Cambiar cromos un domingo en Valladolid

Una de las tradiciones que si eres de Valladolid habrás vivido en tu infancia, y que se ha transmitido a través de diferentes generaciones, es reunirse los domingos a cambiar cromos.

Aquí vamos a hablar de cómo han cambiado las cosas y lo que se hacía antes, y el auge de esta costumbre que hubo durante los años 90. Los que seáis de generaciones nacidas en los años 80 quizá reconozcais algunas cosas. Y los que seáis de nuevas, vereis que hay cosas que siguen siendo igual.

¿Os acordáis de esa sensación? Ir al kiosko, comprar sobres de cromos, desenvolverlos y sentir el olor de las pegatinas de los cromos, la emoción de sentir qué cromos iban a entrarte en ese sobre. Todas esas sensaciones grabadas en la mente… Pero muchas veces te encontrabas con que los tenías repetidos y no solo te pasaba a ti. Y surgió esta genial iniciativa de reunirse para ver si a alguien le faltaban esos cromos que tú tenías repetidos y alguien podía darte a cambio alguno que no tuvieras.

Existían colecciones de cromos de diferentes temáticas (animales, naturaleza, películas de Disney), aunque los que más han predominado con el tiempo siempre sean los de los equipos de fútbol.

Se podían cambiar cromos con cualquier persona que estuviera allí. Solo tienes que fijarte que haga la misma colección que tú. Y entonces comienza el ritual. La persona va pasando el taco de cromos y tradicionalmente siempre se dijo sile o nole (si le tengo o no le tengo, haciendo una vez más uso del extendido leismo en la ciudad),  para indicar si tenías ese cromo o no.

¿Cómo ha evolucionado todo esto? El lugar en el que la gente se reune a cambiar cromos ha cambiado con el tiempo pero esto se sigue haciendo. Ha habido dos emplazamientos principales durante la década de los 90 que fueron la Plaza Cantarranas y la Plaza de la Libertad (enfrente del bar Penicilino). Los motivos por los que la masa de gente fue cambiando de sitio no está claro, puede que en algún momento la Plaza Cantarranas estuviera en obras o viceversa.

Siempre hay algunos cromos que eran más dificiles de conseguir que otros, porque las empresas que crean los cromos sabían cuáles iban a ser los más cotizados y los incluían menos en los sobres. Pueden ser el cromo más bonito de la colección, o podía ser el jugador que más goles marcaba en la liga. Otra cosa que a veces se podía hacer, era comprarlo directamente a algún coleccionista. Algunos cromos podían costar 300 o incluso 500 pesetas (el equivalente actual a unos 3 €), que según entonces como se viera, podía ser un dineral teniendo en cuanta la propina que podías recibir como niño en aquella época.

¿Y cómo se empezaban a veces las colecciones? Las empresas de cromos lo que solían hacer era  regalar sobres de cromos gratis en la puerta de los colegios. Esto se sigue haciendo a día de hoy. Y así se explica que aunque no lo quisieras, te encontraras haciendo una colección de botánica. Otras veces simplemente tus amigos la empezaban a hacer  y tú la empezabas también.

En la actualidad esto se realiza en la Plaza España todos los domingos y festivos. Es nostálgico y a la vez bonito ver cómo las cosas evolucionan, pero cómo todavía siguen teniendo un hueco en el imaginario de la ciudad.

¿Y vosotros? ¿Recordáis alguna experiencia especial cambiando cromos?

 

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