Los cines desaparecidos de Valladolid

Las ciudades cambian, Valladolid también los ha hecho. En los últimos años la ciudad ha sufrido una gran transformación en algunos aspectos. Algunos, pasan a formar parte de lo cotidiano sin más, sin apenas darnos cuenta, pero hay otros cambios que nos generan cierta nostalgia.

Pensad esto ¿Os acordáis de cuando Valladolid era una ciudad que tenía muchos cines en el centro? Fue antes de que aparecieran las proyecciones 3D como algo tan accesible sin que hubiera que ir al IMAX en Madrid. Fue antes de que llegara la era digital, o pudieramos disfrutar de metrajes rodados a 48 fotogramas por segundo. Antes de que los grandes centros comerciales se instalaran en Valladolid. De que existiera Whatsapp y quedaramos con nuestros amigos directamente en la puerta del cine. Todo eso tenía su encanto. Y lo mejor de todo es que durante muchos años esos cines se llenaban y eso era emocionante.

Nombres como Vistarama, Coca, Mantería o Roxy, formaban parte de nuestro vocabulario habitual los fines de semana. Eran los lugares donde muchos vallisoletanos vieron su primera peli, o dieron su primer beso adolescente. Fueron testigos de esas películas de verano con la pandilla a final de curso o de esos momentos en que hacías cola con nervios para ver por fin esa película que tanto llevabas esperando.

Aún quedan algunos valientes que intentan sobrevivir a los grandes centros comerciales con sus numerosas salas de cine. A otros les hemos tenido que decir adiós.

Antiguos cines Pucelaproject

Con la Seminci, la ciudad cada año se vuelve a convertir en el centro emocional del cine. Porque además de recuperar el centro de la ciudad como lugar habitual de proyecciones, también recupera por una semana aquellas salas donde antes se proyectaban películas y ahora es raro durante el año, porque centran su actividad en otras artes escénicas, como el Teatro Zorrilla, el Teatro Carrión o el Teatro Calderón.

Pero con la Seminci se recupera esa emoción, esas cosquillitas en el estómago que siempre acompañaban esa sensación de los antiguos cines, cuando ibas a ver una película, cuando veías los trailer o escuchabas la música pegadiza de la productora antes del comienzo de la proyección y la tarareabas sin poder evitarlo.

Con la Seminci, podemos recuperar esa sensación y vamos a disfrutarlo, salir a la calle a ver películas, y vamos a dedicarselo a todos esos cines que una vez fueron parte de nuestra cultura vallisoletana y que hoy no pueden estar ¡Va por ellos!

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Sobre El Autor

Con los años he ido apreciando los pequeños detalles de Valladolid y me he dado cuenta de que hay muchas cosas por descubrir, pero sin olvidar que también hay mucho por mejorar y que es necesario hablar de ello.

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